Hoy martes se inicia oficialmente la cuenta atrás para la ansiada cita entre nuestros labios. Menos de siete días, 168 horas, 10080 minutos, 604800 segundos para reconstruir un corazón roto, para que los protagonistas de esta historia vuelvan a ser los besos que no nos hemos dado en este tiempo, para que los abrazos se vistan de gala para sonreír cuando te vean. Y sobre todo, para que seamos otra vez tu y yo, los eternos enamorados que reman juntos hacia el mismo puerto con la esperanza de que algún día se acaben las despedidas. Debería estudiar pero en los apuntes siempre apareces tú vestidita de princesa de cuento de hadas y me desconcentras con tus te quieros. ¡Pero tengo que aprobar la carrera! porque no te puedo pedir que me esperes vida mía, además nunca me perdonaría perderte. No me puedo quejar pues tener al amor de mi vida como salvavidas es una garantía de supervivencia. Sin embargo, no puedo evitar echarte de menos, buscarte al abrir los ojos cada mañana, mirar si tengo algún mensaje en el espejo de la duchano puedo porque cada latido de mi corazón lleva tu nombre desde hace tres años y siete meses.