El Destino se guarda una as en la manga, sin ir más lejos se juega con su compañero de viaje, alias  la fortuna, la posibilidad de que me den una beca en septiembre para trabajar en Roma. Sí habéis oído bien, a Roma lo que significaría que podría estar con la persona a la que amo sin mas despedidas, al menos de momento. No me quiero hacer ilusiones pero la verdad es que lo dos ya hemos pensado en como sería: nos compraríamos una moto, compartiríamos piso, etc. ¡Estoy super nervioso! No debería creer que me la pueden dar (ya que de momento sólo estoy preseleccionado) pero al conocer hoy que la ciudad sería Roma tengo que admitir que se han multiplicado mis  esperanzas. Es que nunca me han otorgado una beca y al ser en la ciudad donde ella vive parece que por un momento la tenebrosa distancia me podría dar una tregua y dejarme ser feliz a su lado como antes de que se fuera. El desenlace de esta historia con posible final feliz lo sabré la semana que viene. Si sabéis hacer vudú o tenéis como mejor amigo a la Diosa fortuna os ruego que la habléis bien de mi y que tenga en cuenta lo mucho que quiero a mi princesa y lo que ansío en aprovechar esta oportunidad que se me presenta. Por supuesto, tengo pensado aprovechar el mes de agosto para obtener un nivel de italiano aceptable para poder ir a la ciudad eterna y lograr buenos resultados. Y para ello como no podría ser de otra manera tendría a la mejor profesora del mundo (il mio amore), si al final viene el próximo mes. ¡Mamma mía cuántas incognitas ! Me encantaría resolver esta gran ecuación pero ni el mismísimo Einstein podría. Creo que voy a intentar soñar con Cupido y San Valentín para preguntarles si pueden llevar este caso al Tribunal de los Enamorados para ayudarme con esta situación. Como decían los latinos alea iacta est! o lo que es lo mismo la suerte está echada!