Una vez más, la ciudad eterna será testigo de nuestro amor eterno. Cinco días mágicos en los que podré besarte hasta que mis labios vuelvan a estar sellados. Este nuevo viaje a tu corazón incluye una despedida que me castigará sin desvelarme cual será el próximo encuentro. ¿Por qué pienso en la despedida si todavía no ha llegado? ¿No puedo sólo no pensar y disfrutar del privilegio de tenerla entre mis brazos? Supongo que tengo tendencia al drama o no soy capaz de vivir el momento, de seguir la popular filosofía del 'Carpe Diem'. Por tanto, voy a hacerme una promesa que no se si podré cumplir: Cuando salga de este avión sólo pensaré en la suerte que tengo de haberla conocido y en la semana tan maravillosa que voy a pasar a su lado.

 'Positividad y Carpe Diem' , este será mi nuevo lema. "La vida es como una caja de bombones" decía Tom Hanks en Forrest Gump y a mi sin duda, me ha tocado el mejor bombón. Es dulce y blanca como la leche, con un ligero sabor a mora que te rejuvenece como si hubieras bebido una copa del vino de la inmortalidad. En su exterior,  se aprecia un invisible -a priori-pero percetible a través del alma hechizo que parece que te va a imnotizar con solo mirar a sus enamorados ojos almibarados. Un bombón único en el mundo sin lugar a dudas. Parece mentira que ya que hayan pasado más de tres años desde que tuve el placer de probarlo, en ese instante supe que nunca iba a olvidar su afrodisiaco e inconfundible  sabor, pues mi alma me lo reclamaría con el paso del tiempo. En breve aterrizaré, en breve volveré a respirar...