Tus dulces palabras me despertaron,

y por un momento pensé que estabas a mi lado.

Sólo era un sueño muy real que mis labios captaron,

pues diez amaneceres restan para abandonar mi corazón helado.

Me pides olvidar tu anhelo,

yo te ruego que entiendas mi amor con más decoro.

Miedo, frío y agonía dibujan mi desnudo corazón en el cielo,

Si me deseas, ayúdame a silenciar este dolor en forma de coro.

La pelota está en mi tejado y en juego poder besarte todo el verano,

¿Por qué me haces decidir entre la felicidad o la amarga distancia?

La elección me devora por dentro pero por tí aprendería italiano,

Ya no sé quien soy, solo espero que mi alma no acabe en una ambulancia...