Salí a la terraza buscándote en la noche,

y me refugié bajo la luna, era casi tan bonita como tú.

Una vez más tus recuerdos corrían por mi sangre,

y una vez más te echaba de menos.

Los domingos son melancólicos, los días sin ti un infierno.

Intento ser fuerte pero siento que se me acaban las fuerzas,

supongo que necesito tu gasolina,

la que hace que mi corazón arranque.

Te siento, te escucho, te quiero, pero no te veo.

Sabes que te esperaré y que sobreviviré a esta guerra.

No te preocupes, solo ha sido una tarde de domingo rara...

TI AMO!