
Sin duda han sido unos días preciosos a tu lado donde la ciudad italiana ha sido el mejor paisaje para pintar nuestro amor. Aun conservo en mi caja de los tesoros tus abrazos mientras rodábamos una versión alternativa de Vacaciones en Roma subidos a nuestra scooter color sueño. ¡Qué bello es vivir!...si tu formas parte de mi ser. Espero que a la romántica Fontana di Trevi le gustara mi moneda y así me regale un billete de ida a tus cálidos labios enamorados. Mi viaje comenzaba en viale de Giulio Cesare, la avenida del emperador que sería testigo del reencuentro. Estabas hermosísima con tu vestido nuevo y tu sonrisa embriagadora, y yo permanecía inmóvil mientras mi corazón volvía a respirar. Un risotto al pomodoro y un rico gelato me recordaban junto a tu compañia los grandes placeres de la antiquísima y soprendente Roma, una ciudad que despierta todos tus sentidos. Por su puesto no podía faltar el tradicional aperitivo italiano acompañado de una copa de vino blanco y nuestro paseo nocturno por el barrio de Trastévere donde las numerosas luces del Tíber mostraban a la sociedad romana que actuaba como extra en esta comedia romántica protagonizada por dos estrellas que se aman y permanecerán en el firmamento hasta la eternidad. Aunque no encontramos nuestro candado, aquél que pusimos al inicio de esta nueva etapa, se que el Ponte Milvio lo guarda en un lugar muy especial para que nuestro amor perdure siempre como su llave, la cual arrojamos al río como mandan los cánones de esta práctica que nació a raiz de Tengo Ganas de ti, una de las novela de Federico Moccia. Y para cerrar de la forma más dulce posible este encuentro que ha detenido por momentos las barreras del tiempo y la distancia, no hay nada mejor que degustar el increible tiramisú de fresa de Pompi, un placer para que recuerdes Roma siempre. Gracias amore por ser la guía perfecta de esta città fotografiada con mi alma, gracias por amarme siempre. Io te quiero y eso nunca cambiará, puedes cambiar de ciudad pero nunca podrás cambiar lo que siento por ti cuando te veo...





Una vez más, la ciudad eterna será testigo de nuestro amor eterno. Cinco días mágicos en los que podré besarte hasta que mis labios vuelvan a estar sellados. Este nuevo viaje a tu corazón incluye una despedida que me castigará sin desvelarme cual será el próximo encuentro. ¿Por qué pienso en la despedida si todavía no ha llegado? ¿No puedo sólo no pensar y disfrutar del privilegio de tenerla entre mis brazos? Supongo que tengo tendencia al drama o no soy capaz de vivir el momento, de seguir la popular filosofía del 'Carpe Diem'. Por tanto, voy a hacerme una promesa que no se si podré cumplir: Cuando salga de este avión sólo pensaré en la suerte que tengo de haberla conocido y en la semana tan maravillosa que voy a pasar a su lado.
Foto de Verona, la ciudad de Romeo y Julieta


