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La Coctelera

Categoría: NOVELA

Y entonces...llegó ella (Parte 2)

 

 

Desde que estoy con ella, mi mundo ha cambiado. De repente, sólo existe ella

y si algo le sucediera a nuestra relación, mi vida se derrumbaría como un

castillo de naipes. Este es uno de mis mayores temores, y lo es porque no sabría

volver a construir el hermoso castillo, ni siquiera su camino de rosas. Antes,

cuando dormía por las noches, solía acostarme pensando en su larga y morena

melena, en sus brillantes ojos de enamorada jovial cuando me miran fijamente,

y en el olor a mora que desprende su cuerpo a causa de uno de sus perfumes. 

Dicen que las mujeres maduran como el buen vino, yo creo que esta mora está en

su punto, aunque desde hace tiempo la noto distinta, algo diferente. No logro

averiguar qué, seguramente sea algo invisible pero perceptible. No se puede tocar

pero lo sientes. Es increíble lo mucho que ha evolucionado, cuando la conocí en la

universidad hace tres años era una chica más, la típica  chica de primero de carrera.

Y digo típica porque a ella le encanta utilizar este adjetivo. Lo que no me explico a mi

mismo es como he tardado tanto en descubrir este diamante en bruto, esta perita en

dulce, ese corazón deseoso de ser mimado o esos labios pecaminosos luchando por ser

correspondidos...  Dicen que tú no buscas el amor, sino que es al revés, él es el que te 

encuentra. Y tenían razón, tanto tiempo esperando encontrar a la chica perfecta,

a mi supuesto ideal de belleza hasta que entonces...llegó ella.

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Y entonces...llegó ella (Parte 1)

 

Son las tres de la mañana y no puedo dormir. Por alguna extraña

razón estás últimas semanas estoy venciendo al mismísimo

Morfeo en la ardua batalla de conciliar el sueño. ¿Hay algún manual

para lograrlo? Estoy desesperado y la verdad no entiendo por qué.

Los segundos me contaminan, los minutos me devoran y las horas

hacen que desaparezca todo lo que me rodea a excepción del

silencio. La verdad es que no lo entiendo, esta noche debería ser

diferente, pero no lo es. Tendría que ser perfecta ya que mi novia

está a mi lado, en la cama, con la diferencia de que ella lleva una

hora de copas con Morfeo. Seguramente Freud consideraría esto

como una infidelidad, y lo peor de  todo es que yo no puedo

evitarla porque no consigo dormir. Ojala pudiera, así podríamos

estar juntos hasta en los sueños. A veces, me planteo si un año,

cuatro meses, nueve días y cuatro horas, es demasiado tiempo

para una relación, perdón para una primera relación estable.

Sí, la verdad es que a mis 23 años, ella ha sido la única chica con

la que lo he compartido todo; hasta mis secretos mejor

guardados como la tristeza o la ignorancia. Nunca antes había

encontrado una mujer así o tal vez sí, pero la inmadurez me

impedía verla con claridad. Ahora, más que nunca y aunque

suene un poco tópico, sé que la quiero, que la necesito a mi lado,

porque sin ella no soy nada; sólo el reflejo de una estrella fugaz,

que pasa y brilla durante un tiempo, pero pronto vuelve la

inminente y fría oscuridad. Una sensación que viene y se va de

mi cuerpo con cierta frecuencia, todo depende en gran parte de

donde este mi amor.

CONTINUARÁ...

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